viernes, 30 de junio de 2023

EL ESTRÉS EN LA CONDUCCIÓN AUMENTA UN 28% EL RIESGO DE ACCIDENTE DE TRÁFICO

 

Durante la conducción, las preocupaciones personales y el estrés nos provocan distracciones que ponen en riesgo nuestra seguridad, al aumentar la probabilidad de sufrir un accidente de tráfico. De hecho, la distracción es la primera causa de accidentalidad mortal en las carreteras españolas. 

Por ello BP, CASTROL y el RACE se unieron en 2017 para llevar a cabo un estudio en el que analizar el nivel de distracción que generan todas estas circunstancias, sus efectos en la conducción y el modo mejorar en su prevención. 

La investigación utilizó herramientas innovadoras de neurotecnología, monitorizando los comportamientos de los usuarios para poder medir de modo riguroso sus respuestas cognitivas, emocionales y de atención. Además, junto al trabajo de campo, más de 1.000 conductores fueron encuestados para conocer sus hábitos al volante. 

MISMA PERSONA, DISTINTAS EMOCIONES 

Los investigadores midieron comparativamente la conducción de una misma persona en diferentes estados emocionales. Para ello, monitorizaron a 15 personas durante la conducción, aplicando tecnologías tan avanzadas como el Eyetracking Glasses (a través de la pupila se miden datos de atención), el GSR-Cardio (medidor de respuesta galvánica de la piel y ritmo cardíaco para evaluar la intensidad emocional), el Facial Coding (captando micro expresiones para detectar emociones inconscientes, como alegría, enfado o sorpresa) o el EEG (electroencefalograma para registrar la actividad cerebral basada en respuestas eléctricas y obtener información de las diferentes ondas que emite el cerebro). 

Los resultados obtenidos fueron concluyente: un conductor en estado de estrés experimenta un aumento general del nivel de ansiedad, nerviosismo y precipitación en la toma de decisiones, frente al que tendría conduciendo en un estado emocional normal. 

MÚLTIPLES EFECTOS NEGATIVOS 

Las pruebas también revelaron que la circulación con estrés provoca: 

  • 12% menos de la concentración, lo que se traduce en un aumento del tiempo para la toma de decisiones, vital en una situación de riesgo a la hora de frenar ante un imprevisto o evitar un posible accidente.
  • 66% menos de la capacidad de recordar el trayecto realizado, tanto en la memoria a corto como a largo plazo.
  • 20% menos de la capacidad de recordar señales de tráfico respecto a una conducción normal.
  • 28% más de riesgo de sufrir un accidente, dado que la percepción del nivel de riesgo es menor.
  • 17% más en el número de maniobras bruscas realizadas y aceleraciones (se circula de forma más agresiva).
  • 12% más en el nivel de frustración respecto a un estado normal, debido a que se quiere terminar en un menor tiempo el recorrido a realizar.
  • 50% más de la tensión muscular mientras se conduce.
  • 80% más en los niveles de fatiga del conductor, incluso tratándose de un trayecto corto.

EL EFECTO TÚNEL

El campo de visión, primordial para una conducción segura, también resulta afectado por el estrés, dado que, según los resultados, un conductor estresado sufre el conocido como «efecto túnel», que aumenta a medida que se incrementa la velocidad.

Con estrés, las pruebas demostraron que existe una menor visión periférica, basada en una visión por impactos y atención sólo a la zona central, mientras que se presta poca atención a los elementos exteriores: señales, tráfico, cruces, personas, y una casi inexistente atención a los espejos retrovisores del vehículo. 

¿CÓMO HE LLEGADO AQUÍ? 

La investigación incluyó un estudio cuantitativo sobre la opinión y percepción de 1.016 conductores, cuyos resultados revelaron que dos de cada cinco conductores españoles afirman no olvidarse de sus preocupaciones al volante, y que si esta conducción se producía por un trayecto habitual, la cifra se elevaba a cuatro de cada cinco. 

Además, tres de cada cuatro conductores afirmaron que en alguna ocasión han conducido en lo que se conoce como «piloto automático» o, lo que es lo mismo, que han llegado a tomar una ruta de manera automática o se han encontrado llegando a un lugar que no era su destino, lo cual supone un riesgo muy importante en los trayectos más habituales. 

A pesar de todo ello, la mayoría de los encuestados coincidieron en la importancia de no ponerse al volante en un estado emocional alterado, ya que el 71% pensaba que efectivamente puede influir en una conducción segura. 

TRABAJO, FAMILIA, DINERO… 

Pero, ¿cuáles son los motivos que alejan nuestra mente de la tarea de conducir? Según la investigación, en España, son los siguientes: 

        ·    57% el trabajo.

        ·    54% la familia.

        ·    35% el dinero o los problemas económicos.

        ·    33% la pareja.

        ·    27% la salud. 

Y, para acabar, un dato igualmente significativo: un 52% de los participantes en el estudio señalaron que era la propia conducción lo que les podía llegar a estresar.

 

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