La forma en la que las personas percibimos nuestras relaciones cercanas
afecta al funcionamiento de nuestro cuerpo. Es una de las conclusiones de una
investigación desarrollada, entre otros científicos, por el doctor en
Psicología Drian P. Don, de la Universidad de California, y publicada en «Psicología Social y Ciencias de la Personalidad».
El estudio concluye que los lazos sociales son fundamentales para gestionar las situaciones de tensión que padecemos, lo cual implica un mejor funcionamiento fisiológico de los distintos sistemas de nuestro organismo, en particular de la presión arterial y el ritmo cardíaco.
A EXPERIENCIAS MÁS POSITIVAS, MENOS ESTRÉS
Durante tres semanas, más de 4.000 voluntarios cumplimentaron registros diarios sobre su tensión arterial, frecuencia cardíaca, estrés y afrontamiento. Además compartieron reflexiones sobre sus relaciones más cercanas, explicando sus experiencias, tanto positivas como negativas. Y del análisis de toda la información recopilada se extrajeron conclusiones significativas: a más experiencias positivas y menos negativas, menor nivel de estrés y mejor afrontamiento y reactividad a la presión arterial sistólica.
Los datos indicaron, además, que la variabilidad o altibajos cotidianos derivados de experiencias negativas en los vínculos, como por ejemplo los conflictos, son especialmente predictivos de un mayor nivel de estrés.
INVESTIGACIONES FUTURAS
A pesar de los resultados obtenidos, los investigadores consideran que debe investigarse más en profundidad sobre la presión arterial y la reactividad del ritmo cardíaco para obtener una comprensión más completa de cómo los vínculos pueden afectar a la salud.
El análisis de otros estados fisiológicos, como las respuestas neuroendocrinas o del sistema nervioso simpático como resultado de las experiencias diarias de lazos positivos y negativos, pueden revelar diferentes patrones de asociaciones, señalan también los autores del estudio.
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