
Durante la conducción, las preocupaciones personales y el estrés nos
provocan distracciones que ponen en riesgo nuestra seguridad, al aumentar la
probabilidad de sufrir un accidente de tráfico. De hecho, la distracción es la
primera causa de accidentalidad mortal en las carreteras españolas.
Por ello BP, CASTROL y el RACE se unieron en 2017 para llevar a cabo un
estudio en el que analizar el nivel de distracción que generan todas estas
circunstancias, sus efectos en la conducción y el modo mejorar en su
prevención.
La investigación utilizó herramientas innovadoras de neurotecnología,
monitorizando los comportamientos de los usuarios para poder medir de modo
riguroso sus respuestas cognitivas, emocionales y de atención. Además, junto al
trabajo de campo, más de 1.000 conductores fueron encuestados para conocer sus
hábitos al volante.
MISMA PERSONA, DISTINTAS
EMOCIONES
Los investigadores midieron comparativamente la conducción de una misma
persona en diferentes estados emocionales. Para ello, monitorizaron a 15
personas durante la conducción, aplicando tecnologías tan avanzadas como el Eyetracking Glasses (a través de la pupila
se miden datos de atención), el GSR-Cardio
(medidor de respuesta galvánica de la piel y ritmo cardíaco para evaluar la
intensidad emocional), el Facial Coding
(captando micro expresiones para detectar emociones inconscientes, como
alegría, enfado o sorpresa) o el EEG
(electroencefalograma para registrar la actividad cerebral basada en respuestas
eléctricas y obtener información de las diferentes ondas que emite el cerebro).
Los resultados obtenidos fueron concluyente: un conductor en estado de
estrés experimenta un aumento general del nivel de ansiedad, nerviosismo y
precipitación en la toma de decisiones, frente al que tendría conduciendo en un
estado emocional normal.
MÚLTIPLES EFECTOS
NEGATIVOS
Las pruebas también revelaron que la circulación con estrés provoca:
- 12% menos de la concentración, lo que se traduce en un aumento del tiempo
para la toma de decisiones, vital en una situación de riesgo a la hora de
frenar ante un imprevisto o evitar un posible accidente.
- 66% menos de la capacidad de recordar el trayecto realizado, tanto en la
memoria a corto como a largo plazo.
- 20% menos de la capacidad de recordar señales de tráfico respecto a una
conducción normal.
- 28% más de riesgo de sufrir un accidente, dado que la percepción del nivel
de riesgo es menor.
- 17% más en el número de maniobras bruscas realizadas y aceleraciones (se
circula de forma más agresiva).
- 12% más en el nivel de frustración respecto a un estado normal, debido a
que se quiere terminar en un menor tiempo el recorrido a realizar.
- 50% más de la tensión muscular mientras se conduce.
- 80% más en los niveles de fatiga del conductor, incluso tratándose de un
trayecto corto.
EL EFECTO TÚNEL
El campo de visión, primordial para una conducción segura, también resulta
afectado por el estrés, dado que, según los resultados, un conductor estresado
sufre el conocido como «efecto túnel», que aumenta a medida que se incrementa
la velocidad.
Con estrés, las pruebas demostraron que existe una menor visión
periférica, basada en una visión por impactos y atención sólo a la zona
central, mientras que se presta poca atención a los elementos exteriores:
señales, tráfico, cruces, personas, y una casi inexistente atención a los
espejos retrovisores del vehículo.
¿CÓMO HE LLEGADO AQUÍ?
La investigación incluyó un estudio cuantitativo sobre la opinión y
percepción de 1.016 conductores, cuyos resultados revelaron que dos de cada
cinco conductores españoles afirman no olvidarse de sus preocupaciones al
volante, y que si esta conducción se producía por un trayecto habitual, la
cifra se elevaba a cuatro de cada cinco.
Además, tres de cada cuatro conductores afirmaron que en alguna ocasión han
conducido en lo que se conoce como «piloto automático» o, lo que es lo mismo,
que han llegado a tomar una ruta de manera automática o se han encontrado
llegando a un lugar que no era su destino, lo cual supone un riesgo muy
importante en los trayectos más habituales. A pesar de todo ello, la mayoría de los encuestados coincidieron en la
importancia de no ponerse al volante en un estado emocional alterado, ya que el
71% pensaba que efectivamente puede influir en una conducción segura.
TRABAJO, FAMILIA, DINERO…
Pero, ¿cuáles son los motivos que alejan nuestra mente de la tarea de
conducir? Según la investigación, en España, son los siguientes:
· 57% el trabajo.
· 54% la familia.
· 35% el dinero o los problemas económicos.
· 33% la pareja.
· 27% la salud.
Y, para acabar, un dato igualmente significativo: un 52% de los participantes
en el estudio señalaron que era la propia conducción lo que les podía llegar a
estresar.
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