domingo, 26 de enero de 2020
domingo, 22 de diciembre de 2019
ESTRÉS & TELÓMEROS: ¿LA FUENTE DE LA ETERNA JUVENTUD?
El desgaste de los telómeros a causa
de fumar un paquete de tabaco al día
durante un periodo de 40 años es equivalente a 7,4 años de vida; la
pérdida excesiva de la longitud de los telómeros en individuos obesos es
equivalente a 8,8 años de vida; la diferencia en la longitud de los telómeros en mujeres expuestas
a altos niveles de estrés en su vida
diaria respecto a otras no expuestas es equivalente a 10 años de vida.
Los telómeros
son largas cadenas de ADN repetitivo situadas en el extremo de cada uno de los
cromosomas del organismo humano que actúan a modo de capuchón protector. Van
acortándose de manera natural con el paso del tiempo, ya que cada vez que una
célula se divide, una porción de telómero no se replica. Cuando quedan
demasiado cortos, las células saben que es tiempo de retirarse o autodestruirse.
TELÓMEROS: UN RELOJ BIOLÓGICO
Se estima que la longitud de
los telómeros del ser humano decrecen a una tasa de 24,8-27,7 pares de bases
por año, una circunstancia
que puede servir, por tanto, como un reloj
biológico para determinar la esperanza de vida de una célula y un
organismo. El desgaste del telómero representa, de este modo, un papel
importante en el proceso de envejecimiento, y se estima ligado a muchas
enfermedades relacionadas con la edad, como la diabetes, el cáncer y las
enfermedades cardiacas.
Hoy se sabe, además, que
determinados factores están relacionados con los telómeros más cortos.
Así, por ejemplo, algunas historias clínicas muestran la adversidad en la
vida temprana como uno de dichos factores. Esta relación se observó por
primera vez en adultos cuando la adversidad temprana se evaluó
retrospectivamente, pero ahora se ha observado en niños pequeños de forma
prospectiva. Maltrato, abuso,
negligencia severa y exposición a la violencia parecen tomar una franja de los
telómeros.
En un sentido parecido, un grupo de científicos de la Universidad de California descubrió, tras revisar varias decenas de estudios, que el estrés postraumático también causa daños biológicos severos, con acortamiento de los telómeros y, con ello, el envejecimiento prematuro. Todo ello no es sino una muestra inequívoca de cómo el estrés negativo puede llegar a perjudicarnos a cualquier edad, desde las edades más tempranas, hasta nuestro final.
Otros agentes que pueden igualmente influir en la longitud de los telómeros son los asociados con nuestro estilo de vida, dado que pueden llevar consigo el acortamiento de los telómeros mediante la inducción de un daño en el ADN en general o más específicamente en los telómeros y, por tanto, afectar a la salud y esperanza de vida de un individuo.
En un sentido parecido, un grupo de científicos de la Universidad de California descubrió, tras revisar varias decenas de estudios, que el estrés postraumático también causa daños biológicos severos, con acortamiento de los telómeros y, con ello, el envejecimiento prematuro. Todo ello no es sino una muestra inequívoca de cómo el estrés negativo puede llegar a perjudicarnos a cualquier edad, desde las edades más tempranas, hasta nuestro final.
Otros agentes que pueden igualmente influir en la longitud de los telómeros son los asociados con nuestro estilo de vida, dado que pueden llevar consigo el acortamiento de los telómeros mediante la inducción de un daño en el ADN en general o más específicamente en los telómeros y, por tanto, afectar a la salud y esperanza de vida de un individuo.
ESTRÉS CRÓNICO, UN IMPLACABLE 'ENVEJECEDOR'
En relación al estrés, resulta
especialmente interesante un estudio realizado por investigadores de la
Universidad de Michigan sobre el ADN de 250 médicos que cumplían su primer
año de residencia en Estados Unidos (un proceso intenso y en ocasiones
extenuante), y que demuestra cómo los turnos largos, las alteraciones del sueño y el estrés constante pueden tener consecuencias biológicas en los médicos de reciente ingreso.
Así, tras analizar las muestras
de saliva para comprobar la longitud de sus telómeros antes y después de su
primer año de residencia, los investigadores descubrieron que el ADN de los
residentes de primer año había envejecido seis veces más rápido de lo normal. Los
residentes que trabajaron turnos más largos o más horas en general tuvieron un riesgo aún mayor: el encogimiento del telómero aumentó de forma constante
con la cantidad de horas trabajadas, y se disparó en quienes trabajaban más de
75 horas a la semana.
CÓMO PREVENIR EL ACORTAMIENTO DE LOS TELÓMEROS
Afortunadamente, otros estudios
sugieren formas para prevenir o reducir el acortamiento prematuro de los
telómeros. Entre ellas se encuentran evitar el estrés crónico y el
agotamiento laboral, llevar una alimentación más saludable (un
estudio de diciembre de 2012 concluye que la dieta mediterránea es preventiva), reducir al
mínimo la exposición a la contaminación atmosférica, hacer ejercicio
y meditación con regularidad, moderar el consumo de alcohol y afrontar
las situaciones estresantes como retos, no como amenazas.
Puedes aprender más sobre los telómeros, el estrés y el envejecimiento con el siguiente vídeo
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jueves, 14 de noviembre de 2019
jueves, 24 de octubre de 2019
LAS PROFESIONES MÁS ESTRESANTES
Los recientes altercados de orden público
producidos en Cataluña han puesto de manifiesto la complejidad del trabajo de las fuerzas y cuerpos de seguridad debido, entre
otras razones, a los elevados niveles de estrés que los agentes pueden llegar a
tener que afrontar en el desempeño de tareas como el mantenimiento y
restablecimiento del orden público.
Y es que la exigencia física y la
interacción con los ciudadanos son elementos que, en gran medida, determinan la
tasa de estrés laboral entre los profesionales. Así lo viene señalando CareerCast, un portal estadounidense dedicado a temas laborales, en un estudio sobre las profesiones más estresantes que realiza y difunde a nivel mundial cada año.
En España, el estrés laboral es un «fiel compañero» de trabajo. Según el Instituto Nacional de Estadística, el 59% de los trabajadores se siente estresado en su desempeño diario.
Otras fuentes elevan dicho porcentaje a cotas mucho más elevadas.
UNA CLASIFICACIÓN EN BASE A MULTITUD DE ELEMENTOS
CareerCast elabora su ránking de trabajos más y menos estresantes del mundo graduándolos con una escala que oscila entre 0 puntos (nivel mínimo) y 100 (máximo) tras analizar
los siguientes parámetros:


-
Presión
de superiores (fechas de entrega).
-
Retribuciones.
-
Exigencias
físicas.
-
Grado
de interacción con el público.
-
Competitividad
del mercado.
- Carácter público o privado de la empresa.
-
Obligación de viajar.
-
Condiciones
ambientales.
-
Riesgo
para la vida.
-
Amenazas
del entorno.
-
Previsiones
de contrato en 10 años.
EL TOP 5
Las profesiones que encabezan la
clasificación como más exigentes en el año 2018 (el último publicado) desde el
punto de vista del estrés son las de militar, bombero, piloto comercial,
policía y organizador de eventos. Estos son algunos de los argumentos expuestos
por CareerCast para su elección:
5. Coordinador de eventos
El estrés suele sobrevenir cuando las
cosas comienzan a salir mal, como errores en las invitaciones o en el menú a
servir a los invitados. Se debe disponer de buenas conexiones y ser un buen
solucionador de problemas en un sector muy competitivo.
4. Policía
Pueden llegar a poner en riesgo su vida
casi a diario, particularmente por su contacto con delincuentes peligrosos. Desde hace años, otros estudios vienen apuntando la existencia de numerosos factores de estrés en el trabajo de este colectivo. La enciclopedia de salud y seguridad en el trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) incluye entre ellos el trabajo a turnos, la incertidumbre sobre lo que acaecerá durante cada uno de ellos, la escasez de personal y equipo, la violencia intrínseca de algunas de las actuaciones y la sobrecarga de trabajo.
El hecho de ser responsable de la
seguridad de muchos pasajeros puede ser muy estresante, al igual que los
cambios de última hora en los horarios y las largas jornadas de trabajo.
2. Bombero
Como los agentes de policía, pueden llegar a arriesgar sus
vidas a diario por la seguridad de los demás y, además, deben lidiar con la
incertidumbre de no conocer cuál será la peligrosidad de cada incendio y de cuántas
personas necesitarán salvar en cada salida, a lo que hay que añadir elementos
como cambios de turno de último hora.
1. Militar
Estar lejos del hogar durante meses en
zonas de guerra puede ser extremadamente traumático, un factor al que hay que
añadir el temor por su integridad física. Existen estudios que apuntan a
que una cuarta parte del personal militar desarrolla problemas mentales en los 3 o 4 meses siguientes a su regreso a casa.
CareerCast aclara que el ránking estima el nivel de estrés ligado a una carrera, con
independencia del lugar donde se ejerza.
Y A LA COLA…
En consonancia con las más estresantes, las
carreras sometidas a una menor tensión son, en general, aquellas que están sujetas
a menos riesgos personales y ambientales, no deben permanecer en contacto con
el público y, además, presentan una elevadas perspectivas de contratación para
la próxima década, según los expertos de CareerCast.
Ecografista, estilistas de peluquería,
audiólogos, profesores titulados de universidad y técnicos de historias
clínicas son los profesionales a la cola del ránking de estrés.
A continuación, clicando sobre la imagen inferior, puedes acceder a una reciente ponencia sobre el estrés en en ámbito de las fuerzas y cuerpos de seguridad impartida en el seno de la cátedra de Prevención de Riesgos Laborales y Salud Pública de la Universidad de Córdoba.
lunes, 30 de septiembre de 2019
viernes, 13 de septiembre de 2019
ESTRÉS POLICIAL: Pérdidas de memoria y disparos involuntarios
«Las reacciones bajo estrés es más probable que produzcan una disminución en la atención
consciente, fragmentación de la memoria, distorsiones perceptuales y basarse en
experiencias de aprendizaje instintiva y previas en lugar de hacerlo sobre
pensamientos racionales conscientes.
La ausencia de recuerdos sobre la propia conducta del agente de policía puede incluir imprecisiones en el recuerdo del número de disparos realizados e, incluso, sobre el mismo hecho de haber disparado o no el arma.
Si el policía no recuerda en ocasiones
haber disparado su arma, se puede asumir que, en algunos casos, los disparos se
realizaron de forma involuntaria, por lo menos, en un plano consciente».
Se trata tan solo de tres de los párrafos del interesantísimo artículo recientemente publicado por el psicólogo clínico Fernando Pérez Pacho en la revista digital especializada Último cartucho.es.
El artículo completo puede leerse clicando sobre la imagen de la parte superior.
miércoles, 21 de agosto de 2019
viernes, 26 de julio de 2019
ESTRÉS VACACIONAL: APRENDE A DESCONECTAR
El día al fin ha llegado. Lo has estado esperando durante todo el año. Comienzas tus ansiadas vacaciones y…
sorpresa: cansancio, insomnio, desánimo, dolor de cabeza, falta de apetito y
hasta de deseo sexual. ¡Uf! Pero, ¿cómo es posible? Pues puede resultarte
curioso, pero quizás estés sufriendo algunos de los numerosos síntomas de la conocida como depresión de la tumbona, un término acuñado a principios del siglo actual por doctores de la clínica psiquiátrica austriaca Wagner-Jauregg.
Y es que todos conocemos las consecuencias
de un elevado nivel de estrés laboral (irritabilidad, desmotivación, bajo
rendimiento…), pero posiblemente no sepamos tanto sobre las derivadas de una
pésima desconexión del trabajo durante el periodo en el que lo que cabría
esperar sería, justamente, todo lo contrario. Es el también conocido como estrés vacacional y tiene su explicación.
Por lo general,
trabajando a nuestro ritmo habitual, las dos hormonas más relacionadas con el
estrés –cortisol y adrenalina– presentan unos niveles elevados, acordes a
nuestra actividad. Necesitamos energía, activación, y ambas hormonas son parte del mecanismo natural que nos las proporciona.
Sin embargo, cuando desconectamos del desempeño laboral,
estos niveles hormonales disminuyen, a veces drásticamente, y puede producirse un desequilibrio, un shock que nos genere insatisfacción y otros problemas, incluso de salud, porque nuestro sistema inmunológico
se deprime, lo que favorece que podamos llegar a enfermar. El acelerón final que en ocasiones realizamos antes del inicio de las vacaciones para dejar zanjados algunos asuntos laborales puede acrecentar el desequilibrio.
LOS MÁS AUTOEXIGENTES, TAMBIÉN LOS MÁS
PROCLIVES
El estrés vacacional, como el laboral, no
afecta a todos por igual. Son aquellas personas que se exigen más a sí mismos y
que presentan signos de adicción al trabajo (los conocidos como workaholic) los
más expuestos a padecerlo, dado que a menudo, al iniciar su temporada de asueto,
se encuentran con que no saben qué hacer, disponen de demasiado tiempo libre, no existen hábitos de trabajo que cumplir…
De hecho, este tipo de trabajadores a
veces prefieren renunciar a sus vacaciones porque su nivel de estrés es incluso
superior y más angustioso que su estrés laboral habitual. Además, suele
tratarse de personas que se creen imprescindibles, lo cual incrementa esa
posibilidad de renuncia al descanso (o al menos a vacaciones prolongadas) por
temor a pérdidas irreparables si dejan hacer a los demás en su ausencia.
LA DESCONEXIÓN NO ES TOTAL
En otros casos, sin embargo, los problemas de estrés en periodo vacacional no están generados tanto por el impacto propio de un parón brusco del intenso trabajo cotidiano, sino más bien por la imposibilidad de una desconexión total del mismo.
Según el informe InfoJobs-ESADE, más de la
mitad de los trabajadores españoles responde a correos electrónicos y a
llamadas de trabajo durante sus vacaciones. Además, la facilidad de la que en
la actualidad disponemos para acceder a información a través de las nuevas
tecnologías y nuestra ansiedad por estar continuamente conectados (el conocido
como tecnoestrés) no ayudan a la desconexión.
Según el mismo informe, los trabajadores
con cargo de empleado se conectan durante las vacaciones a la oficina en el 45
% de los casos; los mandos intermedios lo hacen en el 68 %, y los cargos
directivos, en el 84 %.
Se trata de una mala práctica, porque
quienes más rinden después son, precisamente, los trabajadores que más descansan
y desconectan durante esos días de vacaciones. Así lo perciben muchas
organizaciones que saben del beneficio que el adecuado descanso tiene en sus
empleados y, con ello, en su propia productividad empresarial, por lo que
incorporan medidas para garantizar la desconexión, como bloquear su acceso al
correo electrónico.
CONSEJOS PARA DESCONECTAR
Algunas de las sencillas (para unos; para
otros, no tanto) recomendaciones que podemos seguir para desconectar y evitar
el estrés vacacional son:
1. Valora,
según tu capacidad de adaptación, desconectar poco a poco. Pasar de 100 a 0, de la tensión laboral a la calma vacacional, puede no ser ni fácil ni aconsejable.
2. Evita responder a comunicaciones
relativas al trabajo (correos, llamadas, whatsapps…) o, al menos, fija un día y
horario concreto para hacerlo. El resto del tiempo, para ti.
3. Descansa. Retrasa tu horario habitual
de despertar e, incluso, si te apetece, échate una pequeña siesta. Saborea la
tranquilidad.
4. Haz ejercicio regularmente.
5. Disfruta de tu familia, de tus amigos,
de tus aficiones, de uno o más viajes… en definitiva, de todo aquello que
durante el resto del año te resulta complicado realizar por el trabajo.
Así que, ya sabes, si ya estás o vas a
comenzar pronto tus vacaciones, DESCONECTA, que todo no puede ser trabajar.
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jueves, 4 de julio de 2019
«BURNOUT»: ESTOY QUEMADO EN EL TRABAJO
Agotamiento, insomnio, ansiedad, desánimo,
abuso de alcohol, actitudes negativas, sarcásticas, cínicas y poco
colaboradoras, conflictos interpersonales en el ámbito laboral y familiar...
Algunos estudios estiman que un 15% de los trabajadores podrían padecerlo, unos porcentajes que ascienden hasta el 20% en
el caso de los agentes de policía e incluso a un 40% para los profesionales de
la sanidad.
Es el «Burnout» o síndrome de estar
quemado en el trabajo, un fenómeno del ámbito laboral que, a pesar de haber
sido citado por primera vez en la década de los años 70, acaba ser reconocido
por la OMS como una enfermedad profesional.
1974. NUEVA YORK. UNA CLÍNICA DE
DESINTOXICACIÓN…
Fue Herbert Freudenberger, un psiquiatra
de una clínica de desintoxicación de New York, el que en 1974 utilizó el
término «burnout» para hacer referencia al estado físico y mental que apreció
en jóvenes voluntarios que trabajaban en la clínica y que presentaban
agotamiento, irritabilidad y cinismo hacia sus pacientes, lo cual les llevaba a
intentar evitarlos.
Poco después, en 1976, era la psicóloga norteamericana
Christina Maslach la que, en relación a hechos similares, definía con el
término «burnout» el síndrome que apreció entre algunos de sus compañeros: un
proceso progresivo de desgaste profesional, despersonalización y baja
realización personal que podía tener lugar en profesionales con frecuentes
contactos con otras personas.
La propia Maslach y otra psicóloga,
igualmente estadounidense, Susan E. Jackson, fueron las que definitivamente, en
el año 1981, definieron el «burnout» como un síndrome tridimensional cuyos
síntomas más destacados eran:
· Cansancio
emocional: pérdida de energía progresiva, agotamiento, fatiga... como
consecuencia de la interacción entre el profesional y el público. El trabajador
siente que ya no puede dar más de sí mismo a nivel afectivo.
· Falta
de realización personal en su trabajo: respuestas negativas hacia sí mismo y su
trabajo, evaluando pésimamente su capacidad como profesional.
· Despersonalización:
actitudes negativas y respuestas cínicas y frías hacia los ciudadanos, es
decir, deshumanización en el trato.
PROPIO DE PROFESIONES EN CONTACTO CON LOS
DEMÁS
Actualmente se considera que el «burnout» es
una respuesta afectiva crónica a las condiciones estresantes del trabajo de
determinados profesionales con altos niveles de contacto personal. Profesores,
educadores, enfermeros, médicos y policías son a menudo víctimas del síndrome.
Suele tratarse de profesionales vocacionales que ejercen con un importante grado
de entrega e implicación personal.
Pero, además, en la empresa privada
también puede aparecer el síndrome, especialmente en aquellos trabajadores en relación
interpersonal directa y continuada con el cliente.
Existen estudios que señalan que el
síndrome afecta en mayor medida a los denominados «workoholics» o adictos al
trabajo, personas con un alto sentido de responsabilidad,
perfeccionistas y que no delegan tareas ni trabajan en equipo, consagrando su vida casi en exclusiva al entorno laboral.
EL ESTRÉS CRÓNICO COMO ORIGEN
El origen del «Burnout» podría estar en la
respuesta al estrés laboral crónico cuando las estrategias de afrontamiento son
ineficaces, de forma que las demandas del trabajo, principalmente emocionales,
superan la capacidad y tolerancia del trabajador.
El proceso de aparición y evolución del
síndrome no es complejo: el profesional sufre elevados niveles de estrés como
consecuencia de su trabajo, y si no es capaz de movilizar los recursos necesarios
para reducirlo, éste se cronifica. De este modo, pierde habilidades y deseos
para dar una respuesta emocional adecuada a situaciones conflictivas,
comenzando a tratar a las personas con indiferencia y frialdad. El trabajador
tiene que hacer frente a un problema tras otro, dando lugar a que los
ciudadanos sean vistos como simples objetos en los que lo único que cambia es
su identidad.
ALGUNAS MEDIDAS PARA PREVENIRLO
El síndrome de estar quemado en el trabajo
puede prevenirse. Dado que su origen está en unas condiciones laborales
estresantes, es por ahí por donde, precisamente, se debe comenzar, por mejorar
la organización del trabajo y proveer al trabajador de las herramientas
necesarias para que pueda realizar sus tareas de la forma más adecuada. Una carga
de trabajo proporcionada a las capacidades de cada cual es, sin duda, una de
las medidas «estrella» en tal sentido.
Mejorar nuestras habilidades, tanto las profesionales
como las sociales, o reciclarnos periódicamente, son medidas que,
a nivel individual, también contribuirán a la prevención del síndrome.
Desconectar del trabajo, poniendo límites
y ajustando nuestras expectativas laborales, hacer ejercicio regularmente y
pedir ayuda a otras personas o, incluso, a profesionales de la salud si es
necesario, son también medidas que para no llegar a «quemarse en el trabajo».
Y tú, ¿crees estar quemándote? Toma medidas.
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miércoles, 19 de junio de 2019
viernes, 17 de mayo de 2019
EL ESTRÉS REDUCE LA FERTILIDAD, SEGÚN LOS ESTUDIOS
Problemas anatómicos, hormonales, infecciosos... Las causas de infertilidad humana pueden ser múltiples. Las estadísticas parecen señalar que están muy repartidas: un 40% serían femeninas, un 40% masculinas y un 20% compartidas o de origen desconocido.
Alteraciones hormonales, obstrucciones de
las trompas, problemas anatómicos en general, infecciones o enfermedades
sistémicas suelen estar detrás de las causas atribuibles a las mujeres,
mientras que una baja cantidad, calidad o movilidad de espermatozoides es, a
menudo, la principal causa achacable a los hombres.
EL ESTRÉS, NUEVA CAUSA DE INFERTILIDAD FEMENINA...
En el 2015, una investigación realizada por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Reproducción de EE.UU. añadió una nueva posible causa de infertilidad femenina. El estudio demostró una asociación entre la fertilidad y el estrés, señalando que este último, tanto si es físico como psicológico, puede reducir hasta en un 50% sus posibilidades de embarazo.
En el 2015, una investigación realizada por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Reproducción de EE.UU. añadió una nueva posible causa de infertilidad femenina. El estudio demostró una asociación entre la fertilidad y el estrés, señalando que este último, tanto si es físico como psicológico, puede reducir hasta en un 50% sus posibilidades de embarazo.
La investigación, publicada en la revista
científica Human Reproduction, incluyó el seguimiento durante 12 meses de 501
parejas que buscaban concebir, y analizó la presencia de cortisol y de alfa
amilasa en la saliva de las mujeres, sustancias que se incrementan ante
situaciones de estrés. El estudio concluyó que aquellas mujeres que
tenían niveles más elevados de alfa amilasa eran un 29% menos fértiles, lo que
reducía en un 50% sus posibilidades de concebir.
…Y MASCULINA
Pero el estrés no es solo un obstáculo
para el embarazo desde un punto de vista femenino. Así lo afirma un estudio
llevado a cabo en el año 2014 por investigadores de la Universidad de Columbia
y la Escuela de Salud Pública de Rutgers, en EE.UU., que concluyó que el estrés
es perjudicial para los espermatozoides y la calidad del semen, afectando a su
concentración, apariencia y capacidad de fecundar un óvulo, todo lo cual puede
estar asociado a los problemas de fertilidad.
Los resultados se obtuvieron tras el
seguimiento a 193 varones, de edades comprendidas entre los 38 y 49 años, que
aportaron muestras de su semen y, paralelamente, realizaron pruebas para
valorar su vida laboral y el estrés en una escala subjetiva y objetiva.
Aunque los investigadores afirman no
entender complemente cómo el estrés puede afectar a la calidad del semen,
apuntan la posibilidad de que la liberación de ciertas hormonas alteren los
niveles de testosterona y la producción de esperma.
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martes, 23 de abril de 2019
martes, 9 de abril de 2019
jueves, 21 de marzo de 2019
LAS 12 CLAVES PARA MANEJAR EL ESTRÉS EN EL TRABAJO
El estrés está presente en la vida de
muchas personas. No en vano, se cree que se trata de la última gran epidemia
del mundo moderno, y su coste, a todos los niveles, incluido el ámbito laboral,
es ciertamente preocupante. Un simple dato nos revela la dimensión del
problema: se estima que entre un 50 y un 75% de todas las visitas
médicas tienen relación, de una manera u otra, con el estrés.
ESTRÉS POSITIVO&ESTRÉS NEGATIVO
Sin embargo, a pesar del desalentador panorama que
los datos nos ofrecen, lo cierto es que todo no son malas noticias.
Diferentes estudios han revelado que el estrés agudo –no crónico– prepara el
cerebro para mejorar el rendimiento, de forma que son los acontecimientos
estresantes intermitentes los que, probablemente, hacen que el cerebro esté más
despierto, y se funcione mejor, dado que se permanece en alerta.
Y es que lo que realmente sabemos después de muchos años de estudio es que, en principio, el estrés es positivo,
productivo, y no tiene –o no debería tener– otro objetivo más allá de
permitirnos afrontar y superar las dificultades y problemas de nuestra vida
diaria. Somos cada uno de nosotros, con nuestra falta de habilidades para
manejarlo, –sí, de manejarlo– quienes lo transformamos en negativo, en
perjudicial para nosotros y para nuestro desempeño laboral.
EL SECRETO DEL ESTRÉS
Ser capaces de mantener unos niveles de estrés que
nos permitan desarrollar una vida proporcionada a nuestras capacidades y, al
propio tiempo, que no perjudiquen nuestra salud. He ahí la cuestión, el secreto
del estrés, porque somos cada uno de nosotros quienes lo convertimos, o bien en
un villano que puede arrastrarnos hasta el peor de los
desenlaces o, por el contrario, en un auténtico héroe que nos conduzca a una
senda de mejora y superación en nuestra vida personal y profesional.
Aquí tienes 12 claves para iniciar el
segundo de los caminos:
2. Perderle el miedo al estrés, salvo si…
3. Averiguar las causas de tu estrés.
4. Ser optimista.
5. Cuidarse.
6. Apoyarse en los demás.
7. Ser hábil socialmente.
8. Administrar bien el tiempo.
9. Solucionar los problemas con eficacia.
10. Resolver
los conflictos felizmente.
11. Relajarse.
12. Desconectar.
EMPRENDEDORES,
EMPRESARIOS, TRABAJADORES Y HASTA…
Muchos de los
grandes emprendedores, de los mejores empresarios y de los más eficientes
trabajadores son personas estresadas. Es más: la mayoría de las celebridades de
la historia padecieron estrés. Y, aunque cueste creerlo, su estrés fue parte de
su éxito, porque sabían cómo manejarlo.
Los detalles, en
el libro que da título a la presente entrada: «Las 12 claves para manejar el estrés en el trabajo».
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viernes, 1 de febrero de 2019
jueves, 24 de enero de 2019
ABRÁZAME... PARA ALIVIAR MI ESTRÉS
Seguramente, ni Julio Iglesias ni Rafael Ferro pensaran nunca que «Abrázame», aquella célebre y melancólica canción que ambos compusieron en la década de los años 70, llegaría a tener nada que ver con otra cosa que no fuera la romántica súplica de un hombre a una mujer para que no le abandonara jamás.
Sin embargo, abrazar a los seres queridos va mucho más allá de aquella canción. Es lo que al menos sugiere un estudio realizado en
el año 2014 por expertos de la Universidad de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh (EE.UU.), y
publicado en la revista especializada Psychological Science, porque los
abrazos, además de ser muestra inequívoca de sentimientos, alivian el estrés.
CONTAGIADAS CON UN RESFRIADO COMÚN
Durante la investigación, dirigida por el
doctor en psicología Sheldon Cohen,
se entrevistó a más de 400 personas, a las que además se les contagió un
resfriado común. Después se les monitorizó durante 40 días para evaluar la
evolución de la infección. Curiosamente, los resultados determinaron que aquéllos
a los que sus familiares y amigos abrazaban más, luchaban contra la enfermedad
de una forma mucho más rápida.
Las conclusiones sugieren que ser abrazado
por una persona de confianza puede actuar como una forma eficaz
de transmitir apoyo y que, además, el aumento de la frecuencia de los
abrazos podría ser un medio para reducir los efectos nocivos del estrés.
EL CONTACTO FÍSICO, LA CLAVE
Los investigadores apuntan como posible
causa el contacto físico que, a nivel psicológico, nos
transmite una gran sensación de intimidad y apoyo por parte
de la otra persona, lo que afectaría de forma positiva a nuestro organismo. “Sabemos
que las personas que experimentan conflictos con otros, o tienen tensión, son
menos capaces de luchar contra el virus del refriado. También hemos aprendido
que las personas que tienen apoyo social están parcialmente protegidos contra
el estrés, la depresión y la ansiedad”, señalan los científicos.
Así que, ya sabemos: en temporada propicia para los resfriados, como es la actual, abracemos.
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viernes, 14 de diciembre de 2018
martes, 27 de noviembre de 2018
viernes, 26 de octubre de 2018
CONTRA EL ESTRÉS, LAVANDA, SEGÚN UN ESTUDIO
Utilizada durante siglos, en la actualidad se trata
de uno de los campos con mayor potencial de crecimiento. No en vano, su
popularidad va día a día en aumento. Es la aromaterapia o, lo que es lo mismo,
el «tratamiento con aromas», tratamiento, entre otros trastornos,
del estrés y la ansiedad.
RELAJANTE MUSCULAR ROMANO
Y es
que el cerebro, que controla nuestras emociones, registra a gran velocidad el
olor, convirtiéndose de este modo en un eficaz vehículo para regular esas emociones.
Aceites
esenciales de algunas plantas han demostrado su utilidad medicinal
gracias a su aroma. Es el caso de la lavanda (Lavandula
angustifolia), un pequeño arbusto de flores púrpura y un agradable y
característico olor, que ya era utilizada por los romanos en sus baños por sus
propiedades como relajante muscular.
Un estudio desarrollado por investigadores japoneses acaba de demostrar,
científicamente, cómo es un compuesto químico contenido en la lavanda, el linalool, el
responsable de sus efectos relajantes.
El
experimento se llevó a cabo en la Universidad de Kagoshima, exponiendo a
ratones al olor del linalool, el cual generó un efecto ansiolítico en
los animales. Por el contrario, esa misma exposición en ratones con neuronas
olfativas dañadas no consiguió efecto relajante alguno, lo que sugiere, según
los investigadores, que la capacidad calmante del linalool está intrínsecamente
ligada al sentido
del olfato.
El
doctor Hideki Kashiwadani, uno de los autores del estudio, que ha sido
publicado en la revista Frontiers in
Behavioral Neuroscience, ha destacado que los resultados pueden abrir
la puerta al uso del linalool para el alivio del estrés o,
incluso, ser una alternativa segura para aquellas personas con
baja tolerancia a la administración de ansiolíticos por vía oral, como bebés o
ancianos.
AROMATERAPIA: EL PODER DE LOS AROMAS
Limón, canela, menta, rosas, jazmín, lavanda... Las investigaciones vienen demostrando que la aromaterapia es un método que a menudo funciona. Así que, cuando te sientas estresado, ya sabes...
AROMATERAPIA: EL PODER DE LOS AROMAS
Limón, canela, menta, rosas, jazmín, lavanda... Las investigaciones vienen demostrando que la aromaterapia es un método que a menudo funciona. Así que, cuando te sientas estresado, ya sabes...
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